Mi amiga intuición me hizo una visita anoche.
Me alegré de verla, pero ya sabeis es de las que tira la piedra y esconde la mano. No os engaño apenas he dormido esta noche y para mi sorpesa esta mañana, había una nota suya en la mesita; "¡no te olvides! ayer lo entendiste sin razonar, deja de rodar".


lluvia

«Es una desgracia esto de tener que servirse uno de las cosas —pensó Augusto—; tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye toda bell...