«Es una desgracia esto de tener que servirse uno de las cosas —pensó Augusto—;
tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye toda belleza. La función más noble de
los objetos es la de ser contemplados. ¡Qué bella es una naranja antes de comida! Esto
cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca, o más bien se ensanche a
contemplar a Dios y todas las cosas en Él. Aquí, en esta pobre vida, no nos cuidamos sino
de servirnos de Dios; pretendemos abrirlo, como a un paraguas, para que nos proteja de
toda suerte de males.»
Niebla (M.Unamuno)
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