lo sé


Nuestros pensamientos son nuestros pero ¡ay nuestras emociones!  esas no, esas nos delatan.
Se aprovechan de nuestros ojos, nuestras manos, nuestras cejas, nuestros labios...todos están confabulados para desnudarnos ante el mínimo desliz.




   Calla, no lo digas, no hace falta.

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