corazones sin maquillar

Hace cinco años una alumna me hizo este regalo.


Me operaban esa misma semana y ella dedicó muchas horas a hacerme este diario, en el cual me daba razones para que cada día siguiera contando.
    Esta mañana, después de cuatro años sin saber de ella, la he llamado, porque he pensado; ¡hay personas maravillosas! aunque todos se empeñen en lo contrario, hay personas muy bonitas que se cruzan en nuestro camino, y nos hacen  seguir sonriendo al pensar en ellas.
   Sin dudarlo, aprendí yo mucho más de Raquel y de ese corazón tan bello  de lo que mis enseñanzas de piano le pudieron dar.

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