Sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto, queda mucho mejor decir lo contrario, o simplemente no decir nada (mucho más popular entre los humanos) pero...que le vamos a hacer bastante callo ya.

Diariamente me encuentro con personas sentadas a la puerta de los supermercados a las que nadie mira ni se acerca, a niños que rebuscan en las basuras zapatos para ponerse, a familias que viven de ocupa en casas donde no viven ni las ratas y por las que pasamos plácidamente con nuestras bicis mientras vamos de paseo. Con chicas a las que violan dos hombres y el policia se limita a decir que como es "puta" no se puede considerar una chica normal. Con centros de rehabilitación cargados de historias, de vidas consumidas a las que la sociedad no les presta ni la mínima ayuda.

He tenido la gran suerte, de compartir tiempo y conversaciones con muchas de estas personas, porque mi casa siempre ha estado abierta a las "personas"...por eso señores me indigna y mucho que la gente se preocupe tanto por los "toros" y le importe una mierda su vecino, que haya una votación popular para "prohibir" cuando nuestra sociedad ha luchado tanto por la libertad. Y que esta falsa moralidad que tanto predicamos, se pierda en el mismo momento que pisamos la calle.

¿puede haber un final más bello?

He llorado tanto cada vez que he visto esta película, que ni siquiera puedo escuchar la música de Morricone sin emocionarme.

Islares





Cuando era pequeña mis padres todos los sábados que salía un rayito de sol, montaban el belén: 7 de la mañana ya olía a tortilla de patatas, pimientos y lomo...a los 8 mi padre nos levantaba, y a las 9 ya estábamos en la carretera...a todo esto sin ninguna certeza de que nos pudiésemos bañar, cualquiera que haya vivido en el norte sabe que un día de playa es un total acto de "fe".
Siempre íbamos en caravana cuatro o cinco coches y la gran pregunta era ¿a qué playa vamos hoy?...yo adoraba islares, esa playa rodeada de cuevas en la que nos podíamos tirar horas explorando, buscando, inventando...y claro yo me evitaba el bochorno de demostrar mis habilidades naúticas...
Sólo había un pero, uno pequeñito pero cuando se elegía esta playa y es que la carretera era...de miedorrr, costeaba tan tan cerca que yo no podía ni mirar por la ventanilla de nuestro simca 1200, iba literalmente "acojonada" y me tiraba todo el trayecto de ida y de vuelta cantando para no pensar y aparcar mis miedos.
Compensaba el esfuerzo, esos sábados junto a nuestros amigos eran fantásticos y aunque volvíamos destrozados y más blancos por supuesto que un espárrago, los días de playa eran los mejores.

YO HE SIDO UN NIÑO DISTINTO


La casa de mis padres durante tres años fue un show, tenemos una foto en casa de mis vecinos en la que mas que tres hermanas parecemos un muestrario de taras. No exagero, por lo menos no esta vez.
Y es que ser diferente cuando eres un niño os aseguro que no es ningún chollo.


No hay nada más cómodo para un niño que no ser ni el más gordo, ni el más flaco, ni el más listo, ni el más tonto, alto-bajo,ser "normal" ...todos los que hayais sido "diferentes" lo entendeis, la norma marca unos cánones desde bien pequeños y enseguida entendemos que nuestras diferencias, si bien en unos años nos identifican cuando somos niños nos excluyen, nos señalan.

Ese niño a veces aparece, da igual la edad que tengas, un comentario, una mirada, un silencio... te lo recuerda y entonces te das cuenta que "he sido un niño distinto", y ya sé lo que es, ya he vivido con ello, puedo vivir con mis diferencias.

mirando de reojo

¿por donde pasa la vuelta hoy papá' A mi padre le gustaba mucho ver la vuelta ciclista y los veranos viendo a Indurain eran épicos allí ...