Hace trece años compramos una casa en la playa y lo primero que hicimos fue plantar dos árboles; un limonero y un naranjo. Los árboles crecían preciosos, del limonero sacábamos limones cada tres meses pero del naranjo nunca vimos una naranja.
Un día hablando con mi vecina, me dijo Susana tu árbol nunca echará una naranja porque está mal plantado habéis enterrado la cruceta y así el árbol aunque esté verde está estrangulado. Le pregunté; ¿podemos desenterrarlo un poco liberar la cruceta?...no, porque el árbol lleva plantado demasiados años y ya ha perdido su identidad.
Ningún huerto se siembra, se riega, se abona y se cuida sólo por decoración...queremos comer de él.
...
Intentamos normalizar relaciones que nunca han sido normales, pensando que desenterrándolas un poco florecerán, pero no es verdad, o por lo menos a mi no me funciona,
aunque lo intento una y otra vez
porque no quiero arrancar el árbol
pero siempre hay alguien que te recuerda , Ah! ¿eso es un naranjo?
Por eso, hace unos años, regalé un naranjo y me aseguré que este si tuviese naranjas, al menos mientras vivió tuvo naranjas.
Un día hablando con mi vecina, me dijo Susana tu árbol nunca echará una naranja porque está mal plantado habéis enterrado la cruceta y así el árbol aunque esté verde está estrangulado. Le pregunté; ¿podemos desenterrarlo un poco liberar la cruceta?...no, porque el árbol lleva plantado demasiados años y ya ha perdido su identidad.
Ningún huerto se siembra, se riega, se abona y se cuida sólo por decoración...queremos comer de él.
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Intentamos normalizar relaciones que nunca han sido normales, pensando que desenterrándolas un poco florecerán, pero no es verdad, o por lo menos a mi no me funciona,
aunque lo intento una y otra vez
porque no quiero arrancar el árbol
pero siempre hay alguien que te recuerda , Ah! ¿eso es un naranjo?
Por eso, hace unos años, regalé un naranjo y me aseguré que este si tuviese naranjas, al menos mientras vivió tuvo naranjas.
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