Cuesta un poco mantener vivo un jardín cuando las temperaturas nocturnas bajan los cero grados con frecuencia.
Incluso el verde amarillea y las pobres hiedras se encojen. He tenido que tirar muchas macetas este invierno por no guardarlas a tiempo, por dejarlas una noche fuera.
Mi amigo Jose del vivero, todavía me pregunta por el granado que le compré, me lo pregunta con una sonrisa:

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