flash





"Me dijo la tendera ayer: sonrie y limpia las penas 
que lo que hay entre los pasos que tu planeas 
ahi va una vida entera 

Rememos por el camino que hay que recorrer 
no por el lastre que nos cuelgan 

Da igual donde lleve tu vela si tu nivelas tus sentimientos 
equilibrio entre flores y espinas y a la basura comidas podridas 
coge aire, coge carrerilla la vida acelera mirala pasar 

Gira que gira gira gira la vida gira gira gira 
y a veces se tuerce "


(macaco giratutto)

peaje


saca la cartera
 no hay otro camino
si quieres avanzar hay que pagar, y a veces el coste es alto

..

home run



 
corrijo la posición de piernas
relajo los brazos

strike..

bajo los hombros elevo la barbilla
no pierdo de vista la bola

strike…

no pienso en el error
me concentro en mejorar
y estoy preparada

así que concentro mi energía en batear
no hay más



amaneciendo


Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Cuando el punzón del tiempo te busque
no hagas caso a la nostalgia de las madrugadas,
porque la noche convierte todo
en un desfile inagotable de derrotas,
en una inacabable despedida.

No te dejes convencer por los caballeros negros
que te hablen a las tres de la mañana,
ni por el navajazo más sucio de la noche
cuando tu casa parezca Siberia
y no haya más latido que el de un corazón comunicando.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Has de saber que por la noche la nostalgia se amplifica,
que Sabina tardo en olvidarla 19 días y 500 noches
y tú no llevas más de 30,
que te quedan muchos relojes por delante,
pero aguanta, muérdete las ganas,
cósete las manos al sillón
donde la calma intenta que escuches su mensaje.
Aunque no haya calma ni consuelo,
espera a la mañana, por favor te lo pido.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

Porque añorar otro cuerpo a ciertas horas
es dar pedales hacia un muro
y los minutos son poco más que piel de lija
para dejar en carne viva
los deseos que dejaste sin cumplir.

Hazme caso.
Desescribe las palabras,
no las borres —para no dejar ni el cerco—,
limpia las huellas con un verso de Neruda,
camina por la parte oculta de la luna
para que nada dé contigo
y no le des ni una pista a la amargura
porque de noche va de puerta en puerta
ofreciendo su pensión a los más tristes.

Cuando quieras llamar al pasado espera al amanecer.

La luz del alba te salvará de ti,
de la sábana de todos tus fantasmas.
Aguanta, hazlo como sea,
espera a la mañana,
y todo será diferente,
habrás ganado otra batalla.

Entonces podrás celebrarlo,
respirarás aliviado porque el día lo cambia todo de color.

Llena entonces la despensa de luz para las 12,
para las 2, para las 4,
para la noche que de nuevo se avecina,
como una novia con la nostalgia colgada del brazo.

Porque en las horas que restan
vas a tener que librar otra batalla,
la del corazón contra el tiempo,
la del amor contra la noche,
y vas a salir golpeado,
pero por lo que más quieras,

no llames, espera al amanecer.

(llamar al pasado.- marwan)

la, la , la la

diferentes figuras
distintos compases
sin embargo, pueden durar lo mismo

 el pulso, él es el que manda


signos de repetición



Cuando pienso en lo que ocurrió ese verano, no pienso en mí, ya ves  recuerdo aquel libro, aquella canción y  ese olor a sal. Nada de lo que ocurra antes o después podrá cambiar lo que ocurrió ese verano, en el que caminé sobre las aguas y descubrí que sólo era question de querer y confiar. 
Ese verano fue mi concierto, fue mi festival, fue mi exposición, ese verano fue una sorpresa llegar a la doble barra y descubrir que aún quedaba un da capo…

ella sonreía





Un anciano llamado Chunglang, que quiere decir «Maese La Roca», tenía una pequeña propiedad en la montaña. Sucedió cierto día que se le escapó uno de sus caballos y los vecinos se acercaron a manifestarle su condolencia.

Sin embargo el anciano replicó:

-¡Quién sabe si eso ha sido una desgracia!

Y hete aquí que varios días después el caballo regresó, y traía consigo toda una manada de caballos cimarrones. De nuevo se presentaron los vecinos y lo felicitaron por su buena suerte.

Pero el viejo de la montaña les dijo:

-¡Quién sabe si eso ha sido un suceso afortunado!

Como tenían tantos caballos, el hijo del anciano se aficionó a montarlos, pero un día se cayó y se rompió una pierna. Otra vez los vecinos fueron a darle el pésame, y nuevamente les replicó el viejo:

-¡Quién sabe si eso ha sido una desgracia!

Al año siguiente se presentaron en la montaña los comisionados de «los Varas Largas». Reclutaban jóvenes fuertes para mensajeros del emperador y para llevar su litera. Al hijo del anciano, que todavía estaba impedido de la pierna, no se lo llevaron.




Chunglang sonreía.




Hermann Hesse

lluvia

«Es una desgracia esto de tener que servirse uno de las cosas —pensó Augusto—; tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye toda bell...