habitación con treinta años y con un ictus, sus dolores de cabeza le hacen llorar a
menudo pero ella sigue hablando y hablando, nos cuenta sus cosas como
si nos conociéramos de siempre y apenas llevamos unas horas juntas. Pero es q hay situaciones q acercan a las personas, situaciones q nos quitan barreras de golpe y todo tipos de tabus establecidos ( quien antes de decirte hola ya te ha visto el culo, y arrastrarte suplicando un nolotil, no pierde el tiempo con formalismos). En realidad está es la vida, la verdadera la que no pide permiso para darte arrebatarte nada. He pasado ya varias veces por este tipo de situaciones y aún no me adapto a aprender de una manera tan abrupta que las cicatrices duelen tanto o más que el camino que nos lleva a ellas.
Estos pequeños marathones requieren preparación, resistencia e ilusion por visionar la meta y salir...salir para volver a entrenar para el próximo reto.
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