rosa rosae



Cuando Alberto se fue de gira, dejó encargado a su florero de confianza una misión
cada día a las nueve en punto le mandarás una rosa a mi mujer
ella recibió cada día su flor
y él le escribió una canción sin espinas


a su regreso ella conservaba todas ellas, aún sequitas
él abrió la tapa del piano y sonrió

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