"Un perrito es atropellado por un auto. Dos amigos pasan
caminando y presencian el accidente. Uno de los dos se
acerca a levantar al animal para llevarlo a un veterinario.
Cuando intenta sujetarlo, el perrito lo muerde.
El hombre lo suelta y se queja con su amigo:
—Perro desagradecido, lo quiero ayudar y me muerde... El amigo contesta:
—No te enojes. No te muerde por falta de gratitud, te muerde porque está herido."
A nuestro querido Bilbo, no lo pudimos socorrer nos lo encontramos una mañana dentro de su caseta...lo llamamos pero no se movió. Dias después su veterinaria nos dijo que "alguien" lo habia envenenado.
Vino "nela" pero no pudo ser, porque estábamos heridos...
Mi hija aún llora algunas noches porque "se recuerda" de él.
y yo a veces también lloro.
El hombre lo suelta y se queja con su amigo:
—Perro desagradecido, lo quiero ayudar y me muerde... El amigo contesta:
—No te enojes. No te muerde por falta de gratitud, te muerde porque está herido."
A nuestro querido Bilbo, no lo pudimos socorrer nos lo encontramos una mañana dentro de su caseta...lo llamamos pero no se movió. Dias después su veterinaria nos dijo que "alguien" lo habia envenenado.
Vino "nela" pero no pudo ser, porque estábamos heridos...
Mi hija aún llora algunas noches porque "se recuerda" de él.
y yo a veces también lloro.