descubriendo


Mi "Nunca Jamas" de afectos desmedidos, de ayudas no pedidas, de alegrias que escapan a nuestra posibilidad resultó un camino en el que casi desaparezco.


   Campanilla se fue.     pero me quedo con los niños, ellos llevaban razon, tan geniales siempre;   "hay que luchar, hay que volar, hay que cacarear..."  

mirando de reojo

¿por donde pasa la vuelta hoy papá' A mi padre le gustaba mucho ver la vuelta ciclista y los veranos viendo a Indurain eran épicos allí ...