descubriendo


Mi "Nunca Jamas" de afectos desmedidos, de ayudas no pedidas, de alegrias que escapan a nuestra posibilidad resultó un camino en el que casi desaparezco.


   Campanilla se fue.     pero me quedo con los niños, ellos llevaban razon, tan geniales siempre;   "hay que luchar, hay que volar, hay que cacarear..."  

lluvia

«Es una desgracia esto de tener que servirse uno de las cosas —pensó Augusto—; tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye toda bell...