>El dia de mi 16 cumpleaños unos amigos vinieron con una caja de regalo del tamaño de una tele a casa. Tendríais que haber visto mi cara, estaba verdaderamente entusiasmada solo con pensar lo que podía haber dentro de esa caja tan grande...y llego el momento de abrirla y cada caja daba paso a otra mas pequeña...lo que parecía una broma simpática a mi me nubló la cara...y mi entusiasmo se fue convirtiendo poco a poco en decepción. Resulto ser una caja de musica que a mi madre le encanto y que a mi casi me cuesta las lagrimas. Las decepciones he descubierto que casi siempre han llegado asi a mi vida: en preciosas cajas grandes que casi no entran por la puerta y que prometen todo. Cada vez que he abierto una, la siguiente ha ido haciendo la ilusión mas pequeña hasta que la ultima con forma de caja de zapatos contiene lo obvio desde el principio: una caja. Esta vez el regalo ha llegado con diez dias de antelación.

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