Las ruinas son el camino a la transformación



Es el encanto de las ruinas hay que ir más allá, conocer su historía, entonces tienen mezcla de tristeza por lo que se perdió y alegría por lo que hubo, entonces nos podemos sentar y contemplarlas, escuchar, palpar, oler, sentir que hubo vida. Pero cuando la casa es en la que uno vivió hay que apretar fuerte la mandíbula, cerrar los ojos y dar las gracias porque no estás debajo de ellas, tú sigues.

El agusteo; creo que quiero verlo.

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