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17 de noviembre de 2009

las estrellas de mar no tienen cerebro


Nada puede parecerse menos a un animal vivo y activo que una estrella de mar, que yace inmóvil y aparentemente indefensa sobre la arena.
¿Cómo es posible que semejante criatura respire, coma, se mueva, ataque y se defienda?
Lejos de ser un pobre y desvalido animal a merced de todo el mundo, es tan fuerte, voraz e implacable, que constituye el terror de cuantos seres pequeños viven en las profundidades.
Aunque se reproducen sexualmente, tienen capacidad para reproducirse también por gemación. La gemación es un método de multiplicación vegetativa que se da en algunos animales invertebrados y en algunas plantas, que permite el nacimiento de nuevos individuos completos a partir de unos pequeños grupos celulares especiales llamados yemas. La gemación tiene la curiosa propiedad de ser capaz de regenerar individuos completos a partir de un brazo arrancado, por ejemplo, mientras que el resto del animal es capaz de regenerar el brazo perdido. No incomoda a las estrellas de mar desprenderse voluntariamente de alguno de sus miembros cuando se sienten en peligro.
Y si esto fuera poco, las estrellas de mar no son buenas madres; desparraman sus huevos en el mar y no se preocupan más por lo que les ocurra a sus hijos, los cuales son transportados por las corrientes por millones, y sirven de alimento a muchos peces y a otros animales del mar.
Siempre me habian gustado las estrellas de mar, hasta que las he conocido y ya no me gustan tanto.

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