Estas flores han llegado sin que yo las esperara,
desnudas de todo afán y sin vocación alguna.
Ni las he buscado ni las he llamado.
Como un diario póstumo escrito por la mano
de mi fantasma. Primero fueron flores cayendo
sobre mi, después fueron susurros, más tarde
fueron viento, lluvia...
Cada vez voy sabiendo menos lo que creo y lo que sé.
A veces siento que estas flores extrañas llegaron
para hacer de este lugar un lugar menos extraño.
—Beñat Arginzoniz—